Reseña: La Última Conspiración – La eterna batalla entre el bien y el mal.

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La última conspiración.

Eduardo Güenante-Pozo

Novela, 199 páginas.

 

“La última conspiración” es la opera prima del escritor Eduardo Gúenante-pozo, publicada en 2014 por su autor, un estudiante de periodismo y ex seminarista agustino. Estas dos facetas, son las que se conjugan para crear un cuerpo de conocimiento e inspiración para construir un mundo fantástico basado en la mitología católica y desarrollado como una investigación que va desenrollando conspiraciones mundanas, angelicales, demoniacas y eclesiásticas, que nos llevarán desde la creación del primer hombre y la primera mujer, hasta el mismo apocalipsis.

La novela comienza en el día del cumpleaños de Benjamín, un joven periodista, que recibe una misteriosa caja de parte de uno de sus tíos perdidos. En ese mismo momento, y frente a su departamento, explota la iglesia de los sacramentinos. Benjamín, junto a su mejor amiga Andrea, y un misterioso joven llamado Tomás, deberán descubrir, para qué sirve la caja que ha llegado a sus manos, qué relación tiene la caja con múltiples atentados a diferentes iglesias de la capital, la verdadera historia de su familia, y finalmente, quién es él verdaderamente.

Descubriremos que uno de sus tíos, Vicente, es la encarnación de la bestia, despertado por la misma iglesia católica para matar a su otro tío, Alejandro, que es el guardián de los frutos del árbol del conocimiento, y que él, es el púnico que puede tornar la balanza de la batalla final, el apocalipsis mismo, que se da entre sus dos tíos, y finalmente salvar a la humanidad del reinado del mismo satanás.

El relato comienza como un thriller, poco a poco se va decantando hacia lo fantástico, nos enteramos de que el paraíso, ha sido escondido en Chile, en una suerte de ciudad de los Césares cuya entrada está en el cajón del Maipo. Que hace miles de años, los guardianes del árbol sagrados, descendientes de adán, han estado guardando el secreto más grande de la humanidad en nuestro país, que los ángeles están en guerra, que luchan batallas campales en la ciudad de Santiago, que revelan sus verdaderas formas, y luchan haciendo chocar sus alas, causando terremotos y diversas catástrofes alrededor del globo en la medida que los sellos descritos por Juan en el libro del apocalipsis se van abriendo y el reinado de satanás, apoyado por la iglesia católica, va tomando forma en nuestro mundo terrenal. Finalmente, solo el sacrificio de Andrea, eterna enamorada de Benjamín y avatar de Eva, le entregará a nuestro protagonista, la fuerza necesaria para restablecer el equilibrio.

La última conspiración, de Eduardo Gúenante-Pozo, no es una novela de fácil lectura, ya que en sus páginas abunda la información, y las conspiraciones que se esconden tras conspiraciones, historias dentro de historias, que van arrastrando al personaje principal de pista en pista, de locación en locación, mientras, tras bambalinas, nos vamos enterando de lo que está pasando con los antagonistas demoniacos, o con los conspiradores del vaticano. Es una novela llena de leyendas, mitos, y relecturas de las sagradas escrituras, en donde el mundo espiritual se hace presente, se materializa.  Si bien es cierto, se nota que esta es una ópera prima,  y a pesar de que falta un trabajo editorial serio, que eleve y ordene la narración. Es innegable que en ella hay un caudal de conocimiento e imaginación que a veces desborda al autor, pero que finalmente, llevan la obra a buen término.

Sabemos que el Eduardo en este momento está preparando una nueva entrega, y estamos seguros, que en ella, veremos todo el potencial de este interesante autor nacional.

 

Martín Muñoz Kaiser.

Viña del Mar, Mayo, 2017.

Un universo destruido y vuelto a armar. De los esquizoides hasta el Festín de los Engendros.

Hace poco llegaron a mis manos dos libros, una primera y una última antología. Leí rápidamente la primera y seguí con la segunda como si de un mismo texto se tratase, ya les explico por qué.

Eskizoides es el primer libro publicado por Ignacio Fritz, una antología de cuentos a ratos sorprendentes, no solo por el manejo del lenguaje, sino también por la sensibilidad del autor que se expresa de manera elegante y brutal en cada relato, y que encuentra, años después, a su hijo perfeccionado en la última antología de cuentos publicada por Fritz, El Festín de los engendros, con el cual está íntimamente relacionado.

Voy a comenzar diciendo que estoy sorprendido con Fritz, sobre todo por el manejo del lenguaje, el vocabulario, y las técnicas narrativas diversas. Hay aquí un autor leído y hábil con su herramienta de trabajo, que demuestra talento (en su primera antología) y lo nutre con trabajo duro (Festín) lo cual queda ampliamente demostrado, tanto en las múltiples referencias literarias, que se dejan caer de manera elegante y casi sutil como en el estilo acabado del texto. Pero más aún me sorprende la profunda sensibilidad y capacidad de observación, que se deja entrever en sus textos. El que haga descripciones brutales, elija tópicos violentos o maneras vanguardistas de narrar, se debe, creo, a un intento de protegerse de la sensiblería, que un hombre “de verdad” (criado a la manera de la vieja escuela) rechaza, en pos de la exploración sin anestesia de las propias entrañas, de las propias sombras,  que indaga ahí dónde se guardan todos los miedos y todas las angustias, esas que no nos dejan dormir por las noches, esas oscuridades que sabemos que tenemos pero que no nos gusta mirar. Ignacio es un escritor que ha vivido, y que es honesto consigo mismo y ahí radica la magia de sus cuentos. En sus textos hay vida y hay fuerza, una fuerza que solo proviene de la experiencia y el dolor, que escindidos a la manera varonil de antaño, le dan el sabor a realidad áspera tan bien lograda que tienen los relatos del Festín de los Engendros.

Eskiziodes, es solo una muestra de lo que luego se lograría en el Festín, es un debut en el cual se ponen de manifiesto, el talento, los intereses y sobre todo el mundo en que Fritz irá trabajando en sus posteriores obras, La Hermandad Halloween, y la Indiferencia de Dios, por ejemplo. He aquí no solamente una obra bien lograda, sino también un hilo conductor, que a diferencia de la mayoría de las antologías no radica en un tema o una tesis, sino en una realidad, un emplazamiento, un universo literario. El cosmos creado por Ignacio Fritz, creo, sostiene toda su obra, y se desarrolla en ella de forma recursiva, mostrándose como retazos de una gran tela desgarrada que hay que reconstruir, cual detective, para ir, en la medida que apreciamos las distintas facetas del diamante, haciéndonos una idea de este ser vivo que palpita y respira tras las historias y los personajes que Ignacio nos muestra. De esta manera el lector tiene la tarea de construir e interpretar este rompecabezas. En este sentido, logro imaginarme al escritor como un pequeño demiurgo, que por medio de sus obras, nos abre diversas ventanas a la dimensión con la cual ha logrado conectar, y que por medio del lenguaje, levanta para nosotros.

Un par de libros completamente recomendables, sobre todo el Festín de los engendros, que  es un libro que no tiene nada que envidiarle a ninguna producción extranjera, hay calidad, hay experimentación, hay identidad y hay propuesta. Todos, elementos que se echan mucho de menos en la anquilosada literatura nacional, para la cual, la obra de Fritz en un verdadero electroshock.

Martin Muñoz Kaiser.

Santiago, Febrero 2017

Charla: 6to Encuentro de Ficción Y Fantasía.

Ver el Video.

Gracias a todos los que nos acompañaron en la Charla de Ciencia Ficción y Fantasía del Centro Cultural de las Condes. Los que se la perdieron, pueden ver un extracto aquí.

La Indiferencia de Dios.

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Novela, Editorial Forja, 256 Páginas .

La novela de Ignacio Fritz puede resumirse en la investigación de una atractiva detective que no envejece para descubrir quién o quienes asesinaron al hijo de su cliente por medio de un carro bomba.

Simple y bonito. Un policial. Cuya primera página te abofetéa y te deja sentado en la vereda de enfrente.

Fui al lanzamiento o presentación de la novela en la FILSA, pero habían evacuado toda la estación Mapocho porque había una fuga de gas que podía explotar en cualquier momento. La novela comienza con una explosión.

En el segundo intento la cosa resultó. Hablo MEL, la dueña de la editorial, Un fantasmólogo famosillo que no entendió el libro, Pablo Rumel y el propio Fritz con aire despreocupado y sin ánimo de vender nada. Me llevé el libro y lo dejé en una estantería. Lo tomé a las nueve de la noche para dormir y me golpeó una página sin puntuación. “Está loco” me dije “Este $%&*+# está loco” y me dormí. A las dos de la tarde del día siguiente había terminado la novela, que sí está puntuada. Las páginas sin puntuación son los interludios (No más de una página) en dónde un anticristo femenino habla desde el útero de su madre. Sí, una niña es el anticristo en esta novela.

Entremos en el tema; La novela se lee rápido, está bien escrita, tiene ritmo y una estructura sólida. Nada que envidiarle a cualquier obra extranjera. Aquí hay nivel internacional. (Todos sabemos que la mayoría de los escritores chilenos apenas escriben, la mayoría ni siquiera llegan a mediocres, son decididamente malos, intragables). Cumple con los cánones del género policial, los plots están bien compuestos y resueltos y la información va apareciendo de apoco, correctamente dosificada, permitiéndonos seguir la investigación sacando nuestras propias conclusiones sin perder el interés. Sobre esta estructura que funciona maravillosamente se hiergue la obra de Fritz. Año 2070, Chile, La Imperial, distopia, hombres lobos, vampiros, viajes en el tiempo, autos clásicos, novelas dentro de novelas, zombies, rituales satánicos, un poco de sexo, drogas y un empresario megalómano.

Fritz no se remilga, usa todo lo que le gusta, todo lo que está a su disposición para armar su antimundo, para invocar el Chile del 2070 y dárnoslo a leer, un futuro dónde la brecha entre lo real y los fantástico se va haciendo cada vez menos notoria, más y más delgada, hasta que ya no se distingue lo uno de lo otro y las tortugas de acuario hablan y los autos embrujados explotan y los fantasmas acuden a responder preguntas.

Es refrescante leer a un chileno que se despega de la corriente, que se atreve a ir más allá de lo políticamente correcto, y que por sobre todo, lo hace bien.

La Indiferencia de Dios, es una novela necesaria para despabilar el pacato y correctillo o bien undeground y chapucero mundo literario nacional. Junto a Fritz está Sergio Alejandro Amira y también Pablo Rumel. Exponentes de lo que yo llamaría Realismo Mágico Postmoderno, Post Dictadira o Post Chicago Boys. Una Vanguardia Real Fantástica Pulp. En la cual la magia latinoamericana ha muerto a manos de los golpes de estado orquestados por el imperio del capital y que ha sumido todo a su alrededor en la mediocridad de la democracia de los ignorantes y los superfluos. Si hay una vanguardia en Chile, la componen estos tres.

Ésta es una literatura postapocalíptica, literatura autodenominada basura, pero que sin embargo exuda cultura y conocimiento. Una literatura descreída y cruel. Sínica en un mundo hipócrita. La Indiferencia de Dios es para los que tienen los ojos abiertos y tienen los cojones de vivir en él sin autoengañarse con challa positiva.

Completamente recomendado.

 

Tiempo Muerto


Aun no sabemos cuanto se demoran en resusitar, en volver de la muerte. Algunos  cierran los ojos y parecen dormidos, les toma solo un pestañeo. Otros duermen profundamente y solo se transforman cuando mueren. El virus no solo está latente en nuestros cuerpos esperando la muerte de su anfitrión. Esperando, aprovechando cada oportunidad para doblegar lo poco de humanidad que nos queda.