Una mentira para ser descubierto

Ricardo comió como pudo los tallarines aceitosos mientras escuchaba las vicisitudes de la mujer, con la punta de los labios en el borde del baso estiró la lengua y probó el jugo desabrido y descolorido, apreto los ojos y tomó un trago.

La mujer no se había casado, pensando que eso le ayudaría a retener a su pareja, era hija de padres separados y no quería repetir la historia, por lo tanto había evitado el escenario del divorsio, sin embargo su hombre la había abandonado de todas formas, él era un oficinista como ella, trabajaba unpara de edificios más abajo que ellos, cuando la mujer quedó embarazada y se negó a darle sexo, él empezó a salir con mujeres de su trabajo, varias veces ella descubrió las fotos y videos que él hacía de sus encuentros furtivos grabandolos con su aparato movil, mientras estubo embarazada, ella no dijo nada, pero despues de nacer la bebé, y despues de los cuarenta días que recomienda el ginecologo, ella reclamo lo que le corresopndía.

Sin embargo su pareja no respondía como solía hacerlo, ella comenzó a desesperarse por la situación, así que comenzó a hablarle sucio al oido mientras ejecutaban el coito, vió que esto daba resultados parciales y su desesperación creció, pero con ella también la esperanza de retener a su hombre, así que decidió dejar que él invitara a sus amantes a tener sexo y se permitió realizar todo tipo de orgías en las cuales su hombre respondía de forma maravillosa, este tipo de encuentros sexuales sin embargo la habían pervertido, disfrutaba lamiendo otras vulvas y anos para que su marido las penetrase luego, ella misma empesó a enviciarse con el sexo, y no solo invitaron mujeres sino tambien otras parejas, luego otros hombres, no solo uno, llego a entregar su cuerpo a cinco hombres al mismo tiempo, el frenesí sexual había llegado a limites insospechados, los placeres que había experimentado eran increibles, mejor que cualquier droga.

Un vacío comenzó carcomer su interior, había perdido a su pareja para siempre en aquel tobellino de vulvas, escrotos y prepucios. Cuando él le pidió que se acostara con su jefe para conseguir un asenso, ella decidió que era suficiente y lo echó del departamento en que vivian, él le confesó que en verdad era una alivio, por que no deseaba estar con ella, nunca la había querido y estaba con ella solo por que era buena en la cama.

-Y tu? pregunto ella despues de terminar su relato susurrando para que los comenzales en las otras mesas no oyeran.

Ricardo trago saliba sonoramente, tenía una erección que se le marcaba en el pantalón, pero estaba profundamente conciente de que todo aquel relato, cierto o falso, era una estratagema de la femina que tenía en frente para involucrarlo, él debía ser más fuerte que su carne, su cerebro debía mantenerse calmado pues ahora le tocaba su turno de mover las piesas.

Ella lo miraba a los ojos mientras se mojaba los labios carnosos, movia las piernas una junto a la otra dando a entender lo mojada que se había puesto relatando su pasado, del cual decía no se arrepentía.

-Yo – Dijo Ricardo titubeando, se aclaró la garganta y tomo impulso para contraatacar.

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