Conocete a ti mismo

Ricardo corrió por las calles de pavimento por tres horas seguidas, de detubo en una fuente de soda a tomar algo para hidratarse y descansar, pidió una Coca-Cola bien helada de un litro y medio, la bebio de apoco, disfrutando cada trago del elixir, que poseía cantidades ingentes de azucar y potasio que sin embargo ahora necesitaba para seguir corriendo.

Estaba en terminando cuando se percató de que el boletín noticioso mostraba su rostro y los cadaveres de tres mujeres desaparecidas, se apresiró a pagar y salió del lugar rápidamente, se lebanto las solapas de la chaqueta, se desordenó el pelo y caminó rápido evitando las miradas de los transeuntes.

Cuando llegó a su edificio, supuso que lo estarían esperando, por tanto esperó que uno de sus vecinos llegara en automovil y entró despues de él, antes de que el portón electrónico cerrase, sabía que los guardias eran siempre descuidados y nunca miraba las pantallas de seguridad, sin embargo, no era un guardia de seguridad el que en ese momento estaba en la recepción de su edificio, si no un Mensajero de cabellera pelirrojo, el cual dió la alarma de que la presa había entrado, los otros dos Malech lo esperaban en el departamento con las ametralladoras apuntando a la puerta, tres más estaban en los ascensores y otros dos en las escaleras.

Ricardo subió por las escaleras para evitar la camara de ascensor, estaba bastante cansado cuando llegó al piso 13 y se encontró de frente con los cañones calibre 45 que comenzaron a escupir plomo en su dirección en medio de fogonazos y pedazos de carne desprendiendo se de su cuerpo Ricardo comenzó a caer escaleras abajo ya sin fuerzas sintiendose incapaz de seguir adelante se dejó llevar y se entregó a la muerte.

Los Mensajeros bajaron las escaleras tras el cadaver mientras recargaban sus armas, lo vieron ahí tirado, en un recodo lleno de agujeros pero con escasa sangre, su brazo se movió solo y una provóside proveniente de él penetró el zapato de uno de los agentes entre suela y cuero, perforó  la carne del dedo gordo bajo la uña y avanzó hacia el interor del agente que empezó a convulsionar y a gritar de desesperación y miedo por que sentía como se lo estaban comiendo desde dentro, su locura fue tal que comenzó a dispararse a sí mismo, la reacción de su compañero fue la de disparale al supuesto cadaver de Ricardo, pero el dolor y los gritos de su compañero no cesaban.

Los Mensajeros que estaban en los ascensores entraron en la escalera para ayudar a sus compañeros, cuando llagaron allí vieron dos cuerpos destrozados desde dentro como si hubiesen sido deborados completamente por pirañas.

Ricardo cayo desde el techo juto en medio de ellos bañado en sangre, su boca se abría desde una mitad a la otra de su cabeza y en ella habían tres corridas de dientes afilados, en ves de lengua exhibía unos tentaculos gruesos y otros delgados que jugeteaban con el aire, les mostro sus manos desarmadas y pudieron ver claramente como de debajo de las uñas aparecian raíces que ondularon en el aire y se enterraron los ojos de los tres hombres que comenzaron a gritar despavoridos y a disparar hacia cualquier lado, las extenciones nerviosas  con forma de raiz se habían enganchado a los nervios ópticos de sus victimas entregandoles visiones aterradoras, monstruosidades inefables, vaticinios del futuro, los que no murieron por el fuego amigo, lo hicieron de un ataque al corazón.

 Cuando prfin llegó al piso 17, busco en su bolsillo hasta encontrar la pequeña llave de niquel, se puso frente a la puerta, enterró el pequeño pedazo de metal en la cerradura y giró lentamente.

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