Chaleco de mono

El cañón de la bereta se elevó cortando el aire expresando los más profundos sentimientos que se anidaban entre las sejas del hombre, el dedo presionó el gatillo, los casquillos volaron en camara lenta por el aire liberando la profunda frustación, las balas penetraron la delgada capa de carne, rompieron el lobulo frontal, liquaron la masa encefálica, atravesóo una vez más la duramadre y fracturó el lobulo occipital derecho abriendo un boquete por el cual se desparramaron los sesos cual oleo en las manos de un Jackson Pollock fuera de sus cavales y en su época más fructífera.

El silencio que lesiguió a la áltima explosión se prolongó varios segundos que para los admiradores de aquella obra de arte neoexpresionista alemana era un happening donde el artista transformaba su vida en obra, los asistentes se quedaron boquiabiertos tiritando por que sabían que aquello continuaría hasta que mejorara el endemoniado humor del Karel Apell del futuro.

– Tomo medidas de bestia en un tiempo de bestias – Exclamaba con lo ojos blancos sabiendo que nadie entendía una palabra del discurso ilustrado que el Alquimista les entregaba para convertirlos del más vulgar de los materiales al más valioso de ellos.

-Hasta cuando van a dejar que una banda de adolecentes asalten las carabanas con comida y agua? – Les preguntaba calmadamente mirandolos a los ojos, recorriendo sus sucios, tostados y sudorosos rostros.

-Hermanos míos. – Continuaba – He sido yo quien les ha enseñado cómo sostener un imperio donde los demas trabajen para ustedes, He sido yo quien les ha enseñado como manejar a los hombres, dandoles esperanza y quitandoles todo lo demas al mismo tiempo, y ellos los aclaman y ellos nos aclaman y nos buscan, somos lo mejor de este podrido lugar. No hagan el ridiculo frente a aquellos que debieran temerles y amarles como seres divinos, como a aquellos angeles que viven en la gran torre, ustedes son mis demonios y este es nuestro infierno, y aquí mandamos nosotros y ustedes son la mano que castiga la desobediencia y la que toma lo que quiere de los demas por que los demas entán en sus manos, muestrenme su poder hermanos míos, deshaganse de esas molestas ratas.

Terminó su discurso y se dió la media vuelta, y con la pistola en la mano hizó un gesto que indicaba que podían romper filas y retirarse. Todos sabían que el Hombre estaba medio loco, pero nadie cuestionaba que sus metodos funcionaban y que era él quien poseía el conocimiento que se había perdido de muchas muchas cosas que eran comunes en el pasado y que ahora eran como magia para ellos, y por eso lo respetaban y le temían.

El Hombre estaba al tanto de ello, guardo su arma en la sobaquera de cuero y sentó en la silla de oro sólido que había pertenecido a Luis XVI el rey sol, y como Napoleón, comenzó a pedir los informes diarios, a tomar desiciones y a mandar a los chaskis con las valiosas instrucciones a los distintos puntos de la urbe que manejaba con puño de hierro.

Despues de medio día, luego de haber comido mientras recibía y mandaba sus ordenes, se levantó de la gran silla y se fué al enorme cuarto con ceramicas de lapizlazuli y candelabros dorados, dejó caer el enorme abrigo de piel de leopardo de las nieves y se sumergió en su Harem personal para recibir su dosis de placer diario, confiado en que todo en su pequeño y prospero reino estaba bajo control.

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