La vastedad del horizonte.

El doctor Carmona y su tripulación navegaban por los nuevos y vastos oceanos hacia el polo, la inmensidad del paisaje y la brisa marina los llenaban de un misterioso sentimiento, la visión del horizonte les hacía creer a ratos que su busqueda era infructuosa y que algún día llegarían al final de la linea, el telón se rasgaría y verían a quienes realmente habían creado el universo y habían confundido a los hombres haciendoles creer que pueden dominar el cielo y la tierra y sobrevivir a su propia peuqueñez.

Para estos hombres y mujeres criados para la misión, la cohesión era lo más importante, los psicologos se encargaban de conversar en profundidad con quienes tenían la oportunidad de salir de la nave para repararla o reunir la información necesaría del entorno, pues la ruta cambiaba constantemente debido a las enormes diferencias entre la antigua cartografía y la geología actual, además de la información satelital que se cotejaba para mantenerse estables y asegurarse de continuar en curso, pues si bien es cierto, el combustible no se acabaría sino dentro de cien años, los cientificos estaban poco preparados para proveerse de alimentos en caso de necesidad.

Para cuando se dieron cuenta que los polos magnéticos habían cambiado, ya era muy tarde, los hombres tubieron que aprender cazar y a pescar para proveerse de alimentos, algunos murieron y otros simplemente abandonaron la misión y se refugiaron en islas paradisiacas que ofrecían todo lo que un hombre pudiese desear.

El Capitan Carmina contaba ya con 65 años, se mantenía fuerte y su mente lúcida le permitió porfin llegar hasta su objetivo, en medio de los hielos y la nieve, el submarino apareció, las antiguas máquinas bajaron del enorme cilindro de acero y humeando se diriguieron hacia las coordenas contrarias, les costó varías semanas llegar al punto señalado, el equipo de busqueda y rescate  se encontró cabando el hielo por dos semanas para llegar hasta la entrada del arca, enormes puertas de concreto se encontraban frente a ellos, el viento cortante y helado soplaba sobre los hombres atónitos completamente cubiertos por sus equipos para resistir el frío, ninguno adivinaba el asombro que sentían los otros y la felicidad que les probocaba el habr llegado al lugar indicado, sin embargo había una pregunta que nadie sabía como responder, ¿cómo entrarían al arca? nadie tenía los códigos y destruír las enormes puertas de concreto no sería una tarea facil aún con las maquínas excabadoras que habían traído, estos hombres habían esperado años por este momento, algunos tocaban las paredes tratando de dilucidar una solucion, otro se  hincó y se hecho a llorar, los jovenes científicos que buscaban la salvación del mundo y de los dioses habían muerto años atras, estos hombres viejos habpian visto el nuevo mundo, lo habían recorrido con ansias de llegar al final del camino y ahora que estaban ahí ya no tenía el mismo sentido, ahora querían abrir esas enormes puertas ya no para complacer a los dioses sino a ellos mismos.

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