Capitulo 2 – ilochefes, ogros de las montañas.

Capítulo 2

 

El ave, especialmente amaestrada para llevar mensajes, volvía después de entregar el informe de la muerte de Cóndor, una lana blanca atada a su pata indicaba el éxito de la misión.

Lientaro estaba bajo una de las numerosas cascadas que se forman en el río Itata en su camino al mar, el frío del agua de deshielo que baja de la cordillera le hacía olvidar, quería olvidar, ése era su objetivo, la razón por la cual se había autoexiliado y convertido en un guardián de la frontera, en un sicario de la nación mapuche.

Pichimanque, el pequeño tiuque mensajero se posó en una de las ramas de mañío que bordeaban la oculta cascada, en su pata una lana teñida de negro le informaba que algo ocurría, una emergencia, los nudos en la lana hechos a una distancia calculada unos de otros no dejaban lugar a dudas, estaba siendo llamado con urgencia, sin indicios de la razón.

 Cualquier ataque desde el norte sería informado por sus agentes en la frontera, además, los picunches al rendirse fácilmente le darían tiempo para notar cualquier actividad anómala al norte del Itata, la amenaza no venía desde el norte, desde el sur era bastante improbable, las pocas tribus poderosas del sur eran demasiado pequeñas y bastante pacíficas, desde el mar por otro lado jamás había venido ninguna, un ataque de las tribus hermanas del otro lado de la cordillera, era impensable, y los gigantes legendarios que viven más allá del Toltén, mucho más al sur, cruzando los campos de hielo que están al fin del mundo, a pesar de llenar su imaginación con batallas épicas, colmando los campos de batalla montados en las bestias acorazadas que eran más altas que un hombre, lanzando sus boleadoras a diestro y siniestro, moliendo a sus enemigos con garrotes tan grandes como troncos, eran una amenaza menos probable aún.

Algo extraño había en este mensaje que lo ponía nervioso, tal vez la idea de volver después de tantos años, tal vez la vergüenza que sentía cuando se acercaba al hogar de antaño. Ahora bien, esto era una orden y era urgente, debía acudir sin demora.

A la mañana siguiente, Lientaro cruzaba las montañas tratando de recorrer la distancia que lo separaba de su destino, el bosque que estaba cruzando era una conocida zona de Ilochefes. Debía atravesarlo rápida y sigilosamente, pocos habían tenido contacto con esta raza huraña y escurridiza.

Se decía, que quien visitaba la montaña, no era vuelto a ver, y solo los machis o su contraparte, los Kalkus o los Dugunes conocen el idioma y pueden comunicarse con los temibles ogros de las montañas, ellos poseen el secreto para preparar ingredientes medicinales, que los hechiceros necesitan para crear sus más poderosas pociones, e incluso los brujos temen a la montaña. 

Lientaro avanzaba bastante rápido entre la vegetación virgen, guiándose por  los musgos y líquenes que crecen en la base de los árboles, su patrón de crecimiento le indicaba el recorrido del sol y por ende los puntos cardinales. Pensando solo en llegar a su destino, apartando ramas de su camino, mientras cruzaba la ladera de la montaña para llegar al valle. De pronto, a la distancia, divisó una fogata, aminoró la velocidad pero siguió avanzando, lentamente y en completo silencio, haciendo uso de las destrezas aprendidas durante su prolongado exilio, se acercó al lugar y se encaramó en un árbol cercano al círculo que formaba el claro donde se encontraba la fogata.

Frente a ella, se encontraba un hombre anciano de baja estatura, moreno, vestido con pieles de huemul, declamando en un idioma que no era quechua ni mapudungún, ni ningún otro dialecto que Lientaro hubiese escuchado antes, esta vez, la curiosidad le ganó al apuro por cumplir con su misión.

 El hombre era un hechicero, de qué tipo, no lo sabía, las ropas que portaba no denotaban ninguna filiación a ninguna tribu, solo las calabazas pintadas y llenas con elixires que pendían del cinturón de cuero, denotaban la condición del viejo.

Lientaro había enfrentado Dugunes y Kalkus, incluso debió asesinar machis en el pasado, sin embargo la apariencia de ermitaño, sus ropas, aunadas a una estatura muy pequeña, un cuerpo delgado pero nudoso, de movimientos seguros y mirada penetrante, su blanco cabello peinado y endurecido en puntas hacia atrás era un asunto nunca visto, y lo más importante, no tenia ni las joyas ceremoniales de los machis, ni los dibujos en el rostro o brazos que presentaban los dugunes, ni las ropas completamente negras de los generalmente muy delgados kalkus.

Al poco tiempo, desde el interior del bosque, desde las partes más altas de la montaña, el llamado del viejo comenzó a recibir respuestas, los gritos y gruñidos aumentaban a cada momento, hasta que unas sombras muy altas comenzaron a aparecer alrededor de la fogata sin entrar al círculo de luz.

 De un momento a otro, los sonidos cesaron, todo quedo en un silencio expectante, el crepitar del fuego sobresalía entre los sonidos propios del bosque y dominaba la tensa atmósfera. Trató de no sudar siquiera, pues sabía que los Ilochefes eran famosos por su gran olfato y aguzado oído, decían que veían bien en la oscuridad, pero que a la luz del día su vista era pobre.

Su curiosidad lo había metido en un aprieto, si las leyendas eran ciertas, los ogros de las montañas no demorarían mucho en detectarlo y comenzarían a cazarlo de inmediato, y si bien, tenía la seguridad de acabar con un par de ellos antes de morir, sabía que estaba en desventaja. Esta era una batalla que debía evitar a toda costa.

Contó catorce en total. Uno de ellos, el más alto se acercó a la fogata y enfrentó al viejo, el sonido de su voz, sonó como un trueno, el ser, medía unos dos metros y medio, su piel, verde pálido, contrastaba con unos ojos muy almendrados completamente negros, en ellos no se distinguían pupilas, su pelo era blanco y largo, enmarcado por dos grandes y puntiagudas orejas que se elevaban  unos quince centímetros sobre la mollera.

El Ilochefe que parecía ser el líder comenzó a hablar en un idioma gutural, su cara tenia una expresión dura y desconfiada, el viejo le respondía mirando al monstruo a los ojos, sin señal de temor alguna.

 Comenzó entonces un dialogo ininteligible para Lientaro que se prolongó por unos veinte minutos. El hechicero lanzó unos odres con licor de maíz hacia el ogro, luego extrajo unas pieles de chinchilla bien curtidas, unas diez en total, las cuales lanzó junto con los odres,  otro ogro de menor tamaño se acercó y revisó la calidad de la mercadería expuesta, e hizo un gesto afirmativo a su jefe con la cabeza, éste le dio ordenes en su idioma, que se apresuró a cumplir. Al instante, aparecieron calabazas pintadas de colores, amarradas a un cinto de cuero que fueron depositadas al lado opuesto de la fogata.

Sorpresivamente, el tono del Ilochefe se torno violento, y apuntó al lugar donde se escondía Lientaro, sin pensarlo, el guerrero apretó el puñal con su mano derecha y comenzó a observar su entorno, en ese momento escuchó su nombre gritado por el viejo.

– ¡Lientaro, baja de esa rama, ven aquí muchacho!

El interpelado movió su cabeza sorprendido, pero alerta, pensando que podría tratarse de algún truco, sin embargo con una rápida mirada, se dio cuenta que estaba rodeado, no tenía opción, debía seguir el juego del viejo, bajó del árbol y se paró a su lado, enfrentando al enorme ogro.

– Llegas justo a tiempo Lientaro – Dijo el viejo entre dientes mirando al frente. – Te estábamos esperando, ahora relájate y déjame hablar. – Le cerró un ojo y agregó. – Te sacaré de esta.

Lientaro acató las órdenes, asombrado como estaba, no podía hacer otra cosa. Luego de unos minutos de charla, el viejo hizo una reverencia, y golpeó a Lientaro con el codo, para que hiciera lo mismo.

 Otro Ilochefe, se acercó con una macana, el arma sin embargo era completamente de metal, no estaba hecha de piedra, hueso o madera como las que manufacturaban los artesanos de su pueblo.

– Ésa, Lientaro, es una macana muy especial, y tendrás que luchar con aquel ogro para conseguirla, quien toque el suelo con la espalda primero será el perdedor y se irá a casa magullado y con las manos vacías, el combate no es a muerte recuérdalo, si lo matas estaremos en problemas.

– Pero, pero – Balbuceó Lientaro – ¿Por qué yo?

– Por que tú eres el elegido, el que Negenechen ha provisto, para conseguirla, vamos, tu puedes. – Dijo el pequeño hechicero esbozando una sonrisa y palmeando su espalda.

Lientaro se enderezó y avanzó hacia el Ilochefe – Con esa misma macana te las voy a dar, maldito viejo enano y embustero – Le gritó por sobre el hombro. El viejo soltó una risita burlona.

El ogro tenía el pelo blanco tomado en una trenza, superaba a Lientaro por lo menos en ochenta centímetros, sus brazos eran anchos y nudosos como troncos.  Miró a Lientaro despectivamente y enterró la macana en el suelo,  apretó los puños y aulló como un lobo a la luna llena mientras se golpeaba el pecho, flectó las piernas y comenzó a rodear la macana mirándolo a los ojos desafiante.

 Avanzó sorpresivamente, los guerreros entrelazaron sus brazos probando fuerzas.

 Lientaro puso su pierna derecha entre las del ogro, metió la cadera y giró el tronco tironeando a la bestia, pero el gigante verde no perdió el equilibrio ni se movió, al contrario, sostuvo a Lientaro por el cuello con su enorme y musculoso brazo y lo elevó unos centímetros del suelo, sin esfuerzo aparente.

 El joven trató de agarrar la pierna de su enemigo, para hacerle perder el balance pero la maniobra resultó en un Lientaro proyectado por los aires. Como un gato, sin embargo, el joven se dobló en el aire y cayó con sus dos piernas y una mano tocando el suelo, miró al Ilochefe que sonreía socarronamente y se lanzó al ataque. Esta vez cambió de estrategia, corrió a toda velocidad hacia su enorme enemigo y en el último momento se agachó e impactó su hombro contra la cadera del ogro, mientras con los dos brazos sostuvo firmemente las dos enormes piernas con el objetivo de hacerle perder el equilibrio, sin embargo y en una reacción sorprendentemente rápida para un ser de su envergadura, el ogro movió sus piernas hacia atrás e inclinó su torso hacia adelante, contrarrestando la maniobra de su adversario, al mismo tiempo sostuvo al mapuche por la cintura, lo levantó en vilo y lo lanzó tres metros en el aire, Lientaro se estrelló de bruces contra el suelo rebotando, pero se levantó de inmediato, esta vez furibundo le gritó al Ilochefe

– ¡Esa macana será mía! –  le dijo botando espumarajos sanguinolentos por la boca.

El ogro se reía a mandíbula batiente mientras se sostenía el estómago con las dos manos y miraba a los demás monstruos sonrientes. El líder de los Ilochefes sin embargo, estaba serio y miraba el duelo preocupado. Para él, al parecer, esto no era ningún juego.

Lientaro corrió en dirección a su adversario a toda velocidad, pero en el último momento, cuando el ogro ya había tomado la posición para bloquearlo,  pasó por entre las piernas del gigante, se detuvo apoyando las manos en el piso, contrajo su cuerpo y luego como un resorte, se estiró golpeando con los dos pies el trasero del sorprendido Ilochefe, quien cayó de bruces en el suelo, el monstruo rodó y con una mirada furiosa y se dio una media vuelta para enfrentar a su enemigo, sin embargo, para su sorpresa, no había nadie ahí.

De pronto, su enorme pierna se elevó violentamente para dejar pasar el cuerpo de Lientaro, que como un ariete la impactó desde atrás a la altura de la rodilla. El gigante, se precipitó al piso de espaldas, moviendo los brazos en un aleteo infructuoso, su pesado cuerpo resonó al tocar el suelo. Lientaro se incorporó rápidamente y se dirigió a la macana esperando que el duelo hubiera de verdad concluido, la tomó con sus dos manos y la desenterró sorprendiéndose por lo liviano del artefacto. Al darse la vuelta, una mano verde en el cuello lo dejó sin aliento, era su enemigo, que echaba espuma por la boca y lo miraba con una mueca iracunda. Lientaro comenzó a perder el aliento, y cuando todo comenzaba a desvanecerse, escuchó un grito a la distancia, la presión sobre su cuello cedió.

Cayó de rodillas tosiendo y pudo ver que el enorme monstruo se internaba en el bosque malhumorado, mientras el líder de los Ilochefes se acercaba hacia él.

– Ahora sí estoy muerto – Dijo en voz baja Lientaro. Sin embargo el enorme ser, se detuvo ante el joven y lo ayudó a incorporarse, para luego hablarle en la jerigonza gutural que usaban para comunicarse. El viejo hechicero se acercó,  lo sostuvo y comenzó a traducir

– Ha sido un combate magnifico, eres el primero que derrota a Mako en muchos años, te has ganado su macana preferida, no lo superará fácilmente. Ahora bien, este asunto es muy serio, esta arma te ayudará en tu tarea, debes dirigirte hacia el lago Calafquén, adentrarte en las aguas donde encontraras tres islas, en la base de la más pequeña existe una entrada al sistema de cavernas que usaba nuestra gente en los tiempos antiguos. Algunos de los nuestros aún moran en esas zonas, la macana de Mako será tu salvoconducto, les indicará a nuestros parientes cual es tu misión. Este sistema de cavernas te llevará a la morada de Pillan, una vez allí, deberás conseguir la Pillantoki, es la única forma de derrotar al enemigo ancestral. Debes darte prisa, el tiempo apremia, que Negenechen te acompañe.

Dicho esto el Ilochefe se dio la media vuelta y se internó en el bosque junto a los demás.

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Vampiros y Homosexuales

El arquetipo del vampiro, el ser muerto que se alimenta de vivos, el ser que se reproduce convirtiendo humanos en no muertos mediante la invasión, la penetración de una proboside en la carne de sus victimas, utilizando la noche, el sufterfugio, el acoso y los juegos mentales sobre los más debiles.

El modelo del vampiro, es aplicable a los homosexuales, la homosexualidad es un vampirismo, una enfermedad que se traspasa de un ser humano a otro, una anomalia que existe y es dañina para la raza humana.

Despues de estas declaraciones, seguro que van a pensar que soy homofobico o fanatico religioso, nada de eso, creo que todas las personas tienen derecho a  pensar y decir lo que les venga en gana, y hacer lo que les venga en gana en tanto no afecte el espacio vital del vecino y también el deber de respetar las opiniones por muy estúpidas de quien sea que las pronuncie, no estoy en contra de los homosexuales, sin embargo, no por eso debo dejar de pensar lo que pienso ni expresar las conclusiones y fundamentos que llevan a las mismas.

1. Si todos fueramos homosexuales, se terminaría la raza humana en una generación. Lo cual indica que la condición es nociva para la supervivencia de la raza.

2. Son una minoria, y en una democracia prevalecen los derechos de la mayoría, las necesidades de la mayoría son más importantes, por lo tanto, no tienen derecho a exigir nada, por que son menos importantes.

3. Para reproducirse se aprovechan de los menores abusados y abandonados, molestandolos sexualmente durante la pubertad, aprobechando su religiosidad, el abandono de sus padres, problemas hormonales o simplemente la oportunidad.

4. La práctica en hombres produce daños fisicos innegables, puesto que el cuerpo no está preparado para tales prácticas antinaturales.

Si el ser humano viniese con un manual, este diría claramente que este tipo de practicas no deben practicarse, sin embargo, no venimos con uno, y no existen reglas en cuanto a lo que debems y podemos hacer, cada uno es libre de juzgar bueno o malo los actos que desea emprender.

Pues bien, mientras están pensando en que los homosexuales tienen derecho a vivir entre nosotros, piensen en todos los niños que han sido afectados, abusados y violados por homosexuales pedófilos, imaginense ahora que ese niño es su hijo, y diganmelo denuevo.

Ahora bien, la sociedad está tan enferma, y las desviaciones citadinas no permiten que nadie se sienta superior a ningún otro y por lo tanto, a pesar de las concluciones rotundas, no tengo nada que reprocharle a nadie, exepto a los intolerantes, a cuyos corazones sí hay que atravesarlos cin una estaca.

Blanco

Hay días en los cuales todo parece escapar de mi mente, es como si hubiese un vacio o un lleno blanco que no permite la conexión de las ideas unas con otras, la asociatividad no se logra y en la pantalla parpadea el cursor como un metronomo, indicandome que el tiempo pasa y que no he escrito nada.

De nada, se trata este post en particular, por que la nada también es interesante, por que la nada es importante, por que el vacio complementa al lleno y uno es contexto de lo otro, y donde no hay nada existe también la posibilidad de haber algo.

Capitulo 1 – Condor

Lientaro observó a su objetivo, destacaba de entre los demás Incas por su estatura, lo superaba a él por casi cuarenta centímetros, su cimera, ricamente trabajada en forma de Cóndor mostraba su rango y su abolengo. Se acercó encorvado y tambaleante, como cualquiera que se arrima a la ponchera por enésima vez durante una larga celebración. Sus órdenes eran claras, matar al príncipe Cóndor, general Inca a cargo de la invasión de los territorios del sur del imperio, para detener el avance de los extranjeros en territorio Picunche.

Se irguió de repente estando a un par de pasos de su objetivo, el cual abrasaba a una doncella, hija de un Apo local, que había sido entregada como presente al gran general.

 Los picunches siempre fueron cobardes, recibían a cualquier invasor con los brazos abiertos, es por esto que el mejor lugar para detener a los incas era aquí, antes de que alcanzaran el Itata.

Lientaro se quitó la capucha y dio un empujón al gigante.

– Esa muchacha es mía – dijo, arrastrando la lengua y tambaleándose medio torpe.

– ¡No veo tu nombre en ella! –  Exclamó Cóndor mientras se incorporaba con semblante amenazador.

– ¡Que los dioses lo decidan! – Gritó Lientaro mirándolo con ojos de borracho y la lengua pastosa mientras soltaba un eructo.

El silencio que se apoderó de la fiesta que, luego se tornó rápidamente en  murmullos. Todos se preguntaban quién era aquel extraño, incluso la hermosa joven que era la supuesta causa de la disputa, sin embargo tanto los hombres de Cóndor que lo consideraban invencible en combate singular, como los locales, se entusiasmaron rápidamente por el duelo.

Las apuestas corrieron rápidamente, una muchedumbre se había ordenado en un círculo alrededor de los contrincantes cotilleando en voz  baja.

De entre la multitud, apareció la gran hacha de Cóndor, un arma tan enorme como letal, el mango medía casi dos metros, poseía una media luna de sílex afilada en la punta de unos sesenta centímetros de diámetro.

 Lientaro no se inmutó ante la sonrisa de Cóndor quien blandió su hacha en un movimiento circular ascendente, confiando plenamente en que sus habilidades y la borrachera de su enemigo le darían una rápida victoria.

 Lientaro esquivó el golpe rodando hacia un lado sacando su puñal de pedernal, mientras el arma descendía ahora velozmente sobre su cabeza, el filo se enterró hasta la mitad en la arena, los espectadores exclamaron su asombro gritando animados por el espectacular combate y por el mosto que había fluido libremente durante toda la noche.

 Cóndor miró a Lientaro con furia y asombro, había comprendido que el hombre no estaba tan borracho como le había hecho creer. Soltando un grito levantó el hacha y la paseó a la altura de sus rodillas en un movimiento circular paralelo al piso, que Lientaro esquivó dando un salto atrás, esta vez él se abalanzó sobre Cóndor, su hombro izquierdo se enterró en la cadera del gigante, mientras con sus manos tiró de sus piernas hundiendo el puñal en la parte posterior de la rodilla derecha, Cóndor sostuvo su arma con la intención de hundir la puntiaguda cacha en la espalda descubierta de Lientaro, sin embargo, este detuvo el golpe con la mano izquierda y cortó la axila derecha de su enorme atacante y saltó a un lado para retar al gigante caído a viva voz.

– ¡Ponte de pié Inca! lucha como soldado, ¿o eres un maldito cobarde?

La muchedumbre gritaba excitada, los hombres de Cóndor se miraban entre si sin saber que hacer.

Con un grito ensordecedor, Cóndor se puso en pie apoyándose en la pierna sana, usando su arma para sostenerse, estaba pálido por la pérdida de sangre, sudaba frío y  su vista se nublaba. 

En un último esfuerzo levantó nuevamente su hacha para descargar un potente golpe sobre Lientaro, quien se movió rápidamente hacia adelante esquivándolo, cortando la axila izquierda  y pateando la rodilla sana de Cóndor, quien soltó el arma y se derrumbó con un gemido de dolor. Lientaro sostuvo la cabeza de Cóndor por detrás, y ante la estupefacta mirada de los ahora silenciosos espectadores cortó parsimoniosamente la garganta de del gran general que se desangró al instante.

 La multitud aulló, los pocos que apostaron por el desconocido ganaron una gran cantidad. Los hombres de Cóndor se precipitaron rabiosos al centro del círculo para levantar el cuerpo de su líder y príncipe, y matar al desconocido. La mujer que generó la disputa fue arrestada rápidamente, sin embargo el misterioso novio local no apareció para rescatarla.

Lientaro se había refugiado en el bosque cercano a la playa esperando que se organizaran cuadrillas en su búsqueda. El campamento Inca era un caos.

En la mañana con cuarenta y un hombres menos, la avanzadilla de Inca de conquista, marchaba al norte derrotada por un solo hombre.

Monologo sobre la Belleza / About Beauty

Some guy told me once that beautiful people is 3 times beautiful.
Hace ya mucho tiempo, un hombre me hablo de la belleza, y dijo que las personas bellas eran tres veces bellas.

She is beautiful because she knows she is beautiful ans she project that.
Ella es bella por que lo sabe y lo proyecta.

She is beutifull because the others around her apreciate her bauty and project that.
Ella es hermosa también por que las personas que la rodaean aprecian su belleza y lo proyectan.

And, she is beutiful because she really is beautiful.
Y ella es bella por que realmente lo es.

La belleza normalmente se define en terminos plasticos y matemáticos, simetría, proporción, armonia, e indicadores de salud, piel sana, pelo brillante, también indicadores de madurez sexual, que se expresan tanto en el tono de la voz como en proporciones y olores que nos son imperseptibles pero que afectan nuestra percepción.

La belleza está en ojo de quién mira aseveran otros

What you see is what you get

Menos es más

Hay mujeres que son delicadas como flores silvestres y otras que son bulbosas y exhuberantes como un racimo de uvas turgentes y dulces, y todas y cada una de ellas son un pedazo de cielo digno de contemplar.

Pump it

Take a slice of the world and put honey on it
Eat as much as you can and then take a nap
Come to the out side world just with your underwear
Look in to the eyes of a cat and tell me what you feel

Walk trough the air over the sunlight and reach her heart
Bite the moon and tell what it taste like
Begin the road and dont look back
Reach your goal and put it in a spike

See all that is and all that was
Become wise and lose it all
Hide your self under makeup
Take the subway to her mind

Sell your soul
Make love to yor self
Put a gun in your head
End this clown sadness in a sec.