Christmas

In a far away kingdom, many years from now a boy was born.
This very especial kid would grow and develop in to a Tecton, or what we would call in these days, an Architect. A well prepared professional that dedicated a few years of his life to talk with people about how to face life in a different manner, calling himself God but not demanding any worship.

This was to generous for his time, and as always happens with good teachings his words touch somebody’s interest, and by interest I mean pocket, and by pocket I mean money income, so, this guy was crucified.

The weird thing is that, after 2000 years his teaching are the most important behavior guidelines in the world and the most powerful and developed countries in the world follows his precepts, people was convinced without violence mostly, or at least less violence than other mayor religions such as Islam, invented hundreds of years after christianism.

With different branches that usually fight among them for tinny details Christinism is one of the best social shapers ever developed by human or divine inspiration.

We will buy presents and gather with our love ones remembering the date this exceptional child was born, that is a fact and whether you are Christian or not your calendar count the days BC, before Christ.

Caleidoscope

There was a cloud with your face in the firmament
A cold cruel wind brings me your sweet scent
The blue sky seems empty
The warm summer nights are full of you

Twinkling words fall from my mouth
they walk the cold road of our distance
and they do not come back
makes me want to take a glance

But I am blind and def and can not feel
The emptiness around us is too thick
I am absent in your life
I do not have time

I forgot about you
I remember you
You are a pain in my body
I do not know where you are

Look at me, look at me, remember me, forget me not, love me not, talk tome not.

El puto mundo 2 – Ernesto Cardenas

Ernesto Cardenas exigiò al chofer de la màquina la devoluciòn de su dinero, con el cual pagò un taxi colectivo que lo dejò a dos cuadras de su casa, era de noche y tenìa hambre, apreto el paso y las mandibulas mientras sus glandilas salibales expulsaban chorros de fluidos dentro de su boca y su mente le sugeria como se verìa olerìa y sabrìa la marraqueta crujiente con margarina derretida y mortadela lisa dentro su boca cuando sus dientes impulsados por sus musculos maseteros lo aplastaran repetidas veces.

Buscò entre las cosas que tenìa en el bolsillo, un dado, para jugar en el trabajo, las llaves del casillero deonde guardaba su ropa de calle mientras laburaba vestido con su mameluco azul que tenìa su nombre en el pecho, las llaves del otro casillero, donde guardaba sus herramientas despues de trabajar, y una cortapluma de imitaciòn suiza que recibiò de su padre cuando tenìa diez años antes de que este desapareciera en el mar.

Encontro por fin la aleaciòn de niquel y cromo, con la cual penetrò la cerradura, girò y empujò la puerta diciendo:

– Julia, ya lleguè, tengo hambre. – Mientas se sacaba la chaqueta la colgaba y se dirigìa con el diario en la mano hasta la mesa, abrìa el diario de par en par y continuaba la lectura justo deonde la habìa dejado.

Julia bajaba las empinadas y angostas escaleras interrumpiendo el planchado que le habìan encargado, 15 kilos de ropa por 5 mil pesos, no parecia mucho, pero para Julia era un ingreso que le permitian darse lujitos que para su marido no eran importantes.

Ella conocìa la rutina, sin decir una palabra encediò los quemadores de la cocina puso la vieja y saltada tetera, esperò puso el tostador, partiò la marraqueta con un corte horizontal y puso las mitades mirando hacia arriba con la parte dura hacìa el fuego y la miga al aire, al rato las diò vuelta, y en el momento preciso las fuè sacando y untando margarina sobre ellas, saco dos lonjas de mortadela lisa, juntò las mitades y luego las aplastò haciendo crujir prometedoramente la cascara del pan que puso en un plato pequeño, junto al emparedado colocò una humente taza de tè con tres de azucar, se limpiò las manos en el delantal y se sentò frente al hombre quìen juntò los brazos, dolblò el diario a la mitad, lo colocò al lado del plao y la taza cafe semitransparente y dijo:

– Gracias, estaba muerto de hambre – lavantò la taza, soplò la superficie y sorbiò sonoramente, con la otra mano sostuvo el sandwich y le diò un tarazcòn.

Al rato, Ernesto y Julia subìan al cuarto matrimonial, se acostaban ordenadamente, cada uno en su lado de la cama, encendian el aparato de televisiòn y veìan ciegamente las noticias. Alexis Sanchez pateaba el balòn que surcaba los aires cual aerolito e inflaba la red del equipo contrario, una sonrisa se dibujaba en el rostro de Ernesto, que vivia un poquito con el triunfo del niño maravilla, en ese momento, se percato que del bolsillo trasero de su pantalon que como todos los dìas habìa colgado en una silla, sobresalìa un papel.