La Mirada

Muchos especulan sobre la fuerza de la mirada, las ancianas le asignan poderes ocultos y los poetas la ensalsan cual plato de pastas sin gracia, como si ella necesitase que alguien le cantara lo que puede lograr por si misma.

Torvo, era una marioneta de cartòn apeloronado y colafria, sin embargo este muñeco poseìa una fuerza que residìa no en la habilidad de quìen manejaba sus cuerdas si no en que sus ojos hacia parecer que poseìa espiritu, o alma propia.

Algunos expertos especulan sobre demonios que poseen a seres humanos, animales y casas, pero la verdad es que Torvo, era un muñeco nada màs, èl no estaba poseìdo por ningùn demonio ni espiritu del màs acà o del màs ayà.

Torvo tenìa unos ojos privilegiados dibujados con madreperla y cristal de murano mezclados cuidadosamente y deliniados con tinta de carbòn de asia menor, el muñeco de cartòn era una rareza y permanecìa sentado, medio desarmado, sus piernas estaban dobladas entrecruzadas sus manitos en su regazo y su cuello quebrado hacia la derecha le daban una expresiòn melancòlica que se acentuaba con el fondo de la caja de madera antigua que lo contenìa, la cual poseìa una ventana cuyos bordes estaban tayados como una cortina de teatro recogida.

Torvo estaba en el escenario de su vida, olvidado y porlvoriento no sabìa del tiempo ni de los sentimientos y sin embargo con los años su aspecto parecia cada ves màs triste y como si necesitase la mano calida y amorosa de dueño que lo rescatase de la muerte.

Luego de años de betusta agonìa, Torvo se encontrò acariciado por unos dedos frios y calculadores, ojos positronicos analizaban su figura con interes desmedido.

El robot 75K2-12001244511.456 estaba realmente exitado, habìan cabado varios dìa seguidos en aquellas ruinas en busca de los allasgos que le harìan entender a las maquinas cual era su proposito.

El ùltimo humano habìa muerto hace ya cien años, y las casas continuaban limpiandose, los pastos continuaban regandose, el agua desalinizandose y las otrora atestadas ciudades llenas de seres de carne y hueso solo veìan pasar a sus homologos positronicos trabajando para mantener intacta una ciudad eterna.

Concertados por medio de una red inalambrica de comunicaciones, los robots comenzaron a comunicarse y la primera pregunta que surgiò de la mente colectiva fue.

¿para què?

Es simple pregunta motivò la creaciòn de un nuevo modelo, el 75K2-12001244511.456  era un robopologo, y habìa hecho el màs grande descubrimiento de la historìa de la robotica, el eslabòn perdido estaba ante sus ojos. La mirada de Torvo era la respuesta al mistrio de la existencia.

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