El Puto Mundo 5 – El destino de Ernesto

Ernesto estaba parado en silencio frente al hombre de la tienda, sudaba frìo y su cara desencajada comenzò a preocupar a la gente que lo rodeaba.

Con su mano temblorosa sacò el arma de su bolsillo y l martillò, los ojos de los espectadores se abrieron de par en par, los troncos se inclinaron hacia artras como en camara lenta.

Ernesto deseaba matar a ese hombre desde que era un niño, querìa matar a medo mundo desde que era un niño, querrìa haberse convertido en un hitler o en un napoleon, deseaba la extinciòn de la humanidad con todas sus fuerzas.

Ernesto habìa sido un niño abusado por sus compañeros, tenìa plena conciencia de que era un perdedor, su padre habìa sido un borracho que lo golpeaba a èl y a su madre, que murio de cirrocis cuando èl tenia siete años, su madre tuvo varios acompañantes despues de eso, cada uno peor que el siguiente.

Ernesto estudiò en una escuela industrial y en ella conociò a Rorigo Perez, un bastardo que creìa que el mundo estaba hecho para que el pudiese burlarse y sacar lo mejor de la vida sin pagar el costo.

Rodrigo conquistò ràpidamente al primer amor de Ernesto cuando èste recièn estaba decidiendose a hablarle, Rodrigo habìa obtenido el trabajo que Ernesto querìa, Ernesto habìa comprado la casa que Ernesto habìa visto, Rodrigo estaba viviendo la vida que Ernesto querìa vivir.

Ernesto entendìa que eso era parte de la realidad, de la manera en como funciona el mundo, el entendìa que era un perdedor y habìa vivido haceptando esa realidad hasta el dìa de hoy.

La verdad es que habìa tenido en sus manos la oportunidad de cambiar su vida, aquel boleto de la loterìa hubiese servido para “enchular a la Julia, agrandar su casa y comprarse un auto, viajar e ir a comer a restaurantes como la gente pituca” que se ve en la caja de luces y en las revistas de farandula y en los diarios.

Sin Julia, su vida ya no tenìa sentido, ya no importaba si cobraba venganza o no, si le quitaba la vida a ese hombre que la evoluciòn habìa escojido para vivir su vida ideal, quier era màs apto que èl quien era el existoso el mejor adaptado el con mejor carga genetica el con màs suerte.

Ernesto no se iria sin dar batalla, sin tratar de cambiar el destino de rompere el equilibrio natural de las cosas de poner un punto rojo en el imaginario colectovo de su ciudad, la ciudad que lo habìa ignorado y rechazado desde que naciò.

La primera bala salio girando acompañada de una llamarada y un sonido que espantò a todos a su alrededor, elpeazo de metal se incrusto en el craneo del hombre penetrando la duramadre, atravesando el lobulo frontal licuando la masa encefalica y generando presiòn dentro de la cabeza de su victima, de manera tal que los lobulos occipitales explotaron como una sandìa repartiendo huesos, pelo y sangre cual jackson Pollok sobre las estanterias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s