La Nueva Generación.

Los científicos habian estado buscando los registros durante años, y habían sido entrenados para manipular y recuperar las muestras que se habían conservado intactas durante más de mil años.

Una señal satelital fue disparada desde el submarino que lo había traído, y una nave especilmente diseñada para recuperar las muestras fue despachada desde el palacio de los dioses, quienes esperaban pacientemente para repoblar la tierra.

Los recuperadores fueron sacrificados para que no contaminaran las muestras con radioactividad. Quenes realizaron el sacrificio eran clones de quienes eran sacrificados.

Los semidioses tomaron seiscientos años en repoblar la tierra con distintas clases de plantas y animales, rediseñando los ecosistemas que darian forma a los continentes y reinos que los dioses dispusieron para desplegar sus zonas de influencia.

Los hombres fueron hechos según los requerimientos de sus dioses, y humanos fueron clonados para comenzar a poblar esta nueva tierra.

Luego de un tiempo, los dioses enviaron a sus mensajeros para enseñarles los principios de la civilización, y volvieron a desaparacer.

Cada Dios tubo su tiempo para instruir a sus creaciones y entregarles información para que se desarrollaran, los Dioses se divirtieron poniendo obstaculos a algunas familias y beneficiando a otras.

Los dioses se aburrieron de la humanidad, y despues de quincemil años decidieron reunirse para evaluar lo que habían hecho del mundo, uno de ellos propuso entonces hacer el juego más interesante, y ver quien de ellos había hecho mejor su trabajo, y decidieron enfrentar sus civilizaciones.

No todos los dioses habían revelado los mismos secretos a sus subditos, y la peste fue desplegada para equilibrar los numeros.

En un plazo de dos mil quinientos años, solo uno de ellos logró dominar a los demas y aplastar las visiones del mundo que los otros habían fomentado.

Cuando los humanos comenzaron a alcanzar a los semidioses en conocimiento, y la humanidad estaba cerca de descubrir el arbol de la vida encaramendose desde las ramas del arbol del conocimiento. La civilización fué destruida nuevamente.

Y el juego volvió a comenzar.

 

Nubes

Si entro en un pasillo y huelo a humedad, se que estoy en una casa de Valparaìso. Si me ladra un perro, veo una pelota bajando sin control por una calle y en el cielouna bolsa volando hacia el oceano infinito. Entonces se que es primavera. Si escucho conversaciones a lo lejos y siento olor a carne asada a la parrilla y mùsica que se pierde entre la escaleras y ademas las calles estàn vacias, es un claro incicio de que es domingo. Si ella viene hacia a mi desnuda, suave y prfumada como una flor silvestre que crece a la vera del camino, entoces se que estoy muerto, que he recorrido mi camino y mis sesos estan desparramados en algùn lugar de lo que tu llamas realidad.

Paya

Aro Aro Aro
yo les digo chiquillos
vengase pa mi fonda
a comer mote con huesillos

mote con huesillos Ay si
y tambien ricas empanadas
no me digan chiquillas
que estan ocupadas

Ay ocupadas Ay si
las tienen con harto trabajo
venganse a descansar
a tener un buen relajo

un buen relajo Ay si
vamos sacando el vino
no se lo tomen todo
que falta el vecino

el vecino Ay si
esta con desdicha
traiganke para las penas
un buen vaso de chicha

un buen vaso de chicha Ay si
y aqui termino
esto de las payas
pucha que lo domino.

Comunicado de prensa oficial EL MARTILLO DE PILLAN

UNA “FANTASÍA ÉPICA” DESDE
EL PUNTO DE VISTA MAPUCHE.

La primera novela de Muñoz Kaiser, El Martillo de Pillán, pretende generar una
imagen nueva de nuestros antepasados.

Como una “fantasía épica”, donde la aventura del héroe se sitúa en un mundo mapuche que incluye tanto su realidad física, social y política como su cosmovisión se caracteriza El Martillo de Pillán. Crónicas Australes de Martín Muñoz Kaiser, que Editorial Forja lanzó recientemente. Su autor, un diseñador gráfico, señala que “la necesidad de contar historias me ha acompañado desde que tengo memoria”, al igual que reconoce que su participación en la escritura de guiones y producción de cortometrajes, con el cineasta Alejandro Valdovinos, fue inmensamente útil para estructurar su relato.

En el prólogo, Carlos Calderón Ruiz de Gamboa señala que la obra de Martín Muñoz, desde la primera a la última pagina “es una crónica guerrera”. Por su parte, el autor señala que “El Martillo de Pillán es sin duda una fantasía épica, es una historia ficticia con personajes ficticios, sin embargo todo el contexto geográfico de la novela es real, la flora y la fauna nativa, los paisajes y los ríos son los mismos que podemos encontrar hoy en la Araucanía. Los seres y los elementos sobrenaturales, culturales y políticos (excepto contadas elementos) son todos extraídos de la cosmovisión de la cultura mapuche antes de la llegada de los españoles. La idea de esta novela no es reconstruir o renarrar la historia del pueblo mapuche, sino generar una leyenda, generar una imagen nueva de nuestros antepasados en el imaginario colectivo del Chile actual”.

Según Calderón Ruiz de Gamboa, “leer las “crónicas” de Muñoz Kaiser es recuperar, gracias a su imaginación y conocimientos, todo un legado cultural. Y es precisamente lo que el autor pretende: “generar una nueva identidad para nuestro país”. Sostiene que captar la identidad de un pueblo no es como salir a pescar pejerreyes, sino que “es un ente dinámico sobre el cual uno puede trabajar y definir en función de la imagen que queremos proyectar de nosotros mismos”.

“La idea es cambiar la visión de lo que somos a partir del conocimiento positivista de lo que fuimos, es imprimir fuerza a nuestro pueblo a un nivel subconsciente, donde las nuevas generaciones se sientan orgullosas de ser chilenas y de su herencia cultural mestiza, adquiriendo la fuerza y el espíritu de lucha de nuestros pueblos originarios, entendiendo que ellos no eran solo guerreros fieros, sino también gente de una riqueza cultural admirable”, recalca Martín Muñoz Kaiser, quien además hace hincapié que por eso su héroe no lucha contra los españoles, porque no le interesaba contraponer las dos culturas.

Al recorrer las 233 páginas de El Martillo de Pillán, va a decepcionarse de no conocer el idioma mapudungun, como señala Calderón Ruiz de Gamboa, pero, sin duda, conocerá muchos lugares del sur de nuestro país.

El autor agrega que realizó una exhaustiva lectura de textos como La Araucana y el Cautiverio Feliz, mirados con ojo crítico, para extraer lo genuinamente mapuche y dejar de lado las adquisiciones españolas; me permitieron describir las costumbres de los hombres y mujeres de la época, los vestidos, las comidas, las fiestas, los juegos, las relaciones entre hombres y mujeres, entre jóvenes y ancianos, su relación con la tierra, los cultivos y el comercio”.

Indica el autor que este libro entrega “una radiografía certera de lo que eran los mapuches antes de la llegada de los españoles, pero no desde un punto de vista occidental, técnico y objetivo –donde hay una clara diferencia entre la fantasía y la realidad, entre lo espiritual y lo mundano–, sino desde una perspectiva mapuche precolombina, donde los mundos están yuxtapuestos y la magia y los dioses y los espíritus son parte de la cotidianidad”.

Finalmente, señala que el libro es un elemento útil para aprender de dónde venimos como chilenos. “Así como La Araucana es una narración épica relatada desde el punto de vista español, El Martillo de Pillán lo es desde el punto de vista mapuche”.

 Se agradece su difusión.
Pury Gaune Blanco
Prensa
Editorial Forja
9/8214786

El Puto Mundo 6 – La verdad de la Milanesa.

L a milanesa, es un plato Argentino que se prepara de la siguiente manera:

– Retirar la grasa y nervios que pueda tener la carne para milanesas.
– Aplastar los filetes con un martillo de cocina para ablandarlos.
– Pelar los dientes de ajo y picar.
– En un bol mezclar los huevos con el ajo y el perejil, salar esta preparación.
– Tener una fuente con los cortes de carne para milanesas, el bol con el preparado de huevos y una fuente con el pan rallado.
– Pasar cada corte de carne para milanesas por huevo y luego por el pan rallado aplastando bien con la mano, cuidando que quede bien empanado de ambos lados.
– Freir las milanesas en una sartén con abundante aceite caliente.
– Retirar y escurrir en papel.

Las milaesas se pueden servir acompañadas por papas fritas, puré de papas, ensalada verde, ensalada de papas, morrones asados, papas al plomo, croquetas de papas, etc.

Esto es, lo que en Chile llamamos comunmente, Escalopas. Y Julia preparaba las mejores escalopas que Ernesto hubiese probado jamàs.

Ernesto estaba sordo, un pitido reemplazaba todo sonido ambiente, el agradable olor a polvora llenò el ire haciendole sentir poderoso y dio ràpidamente paso al olor a sangre y carne frescas, a interiores, a matadero.

Ernesto moviò el arma en direcciòn a los colegas de Rodrigo Perez, pero estos ya se habìan refugiado tras los mesones, los clientes habìan arrancado como perseguidos por la muerte.

Embriagado de alegria soltò una carcajada, y disparò sobre un transeunte, avanzò hacia los mesones y acribillò a los tenderos que quedaban, se quedò sin balas.

Busco entre los productos de la tienda y encontrò una cuerda de algodòn, habìan varias para elegir, pero no querìa morir con plastico alrededor de su cuello.

Escucho las sirenas a lo lejos, aùn tenia tiempo suficiente, los policias nunca se apuran cuando hay alguien armado y disparando como loco, esperaban llegar cuando el se hubiese ido de la tienda, seguramente pensaban que habìa entrado a robar. Y si, Ernesto habìa entrado a robar, habìa entrado a arrebatar el destino que le pertencia, su nombre aperecerìa en el diario de mañana.

Se subio a una silla y amarrò la cuerda, hizo un nudo corredizo y la puso alrededor del cuello, la poliocia habìa acordonado el area pero no se atrevian a entrar, le hablaban por altavoces para que tirara el arma y saliese sin hacer escandalo.

Ernesto querìa ver sunombre en el diario, no vivir en la carcel el resto de su vida. pateo el respaldo de la silla, la cuerda se tensò, su traquea se comprimiò, pero su cuello no se quebrò, la sensaciòn no le durò mucho, querìa vomitar, sacò la lengua todo lo que pudo pataleò por la desesperaciòn y la falta de aire hasta que una negrura provocada por la falta de aire lo envolviò por completo.