El Puto Mundo 6 – La verdad de la Milanesa.

L a milanesa, es un plato Argentino que se prepara de la siguiente manera:

– Retirar la grasa y nervios que pueda tener la carne para milanesas.
– Aplastar los filetes con un martillo de cocina para ablandarlos.
– Pelar los dientes de ajo y picar.
– En un bol mezclar los huevos con el ajo y el perejil, salar esta preparación.
– Tener una fuente con los cortes de carne para milanesas, el bol con el preparado de huevos y una fuente con el pan rallado.
– Pasar cada corte de carne para milanesas por huevo y luego por el pan rallado aplastando bien con la mano, cuidando que quede bien empanado de ambos lados.
– Freir las milanesas en una sartén con abundante aceite caliente.
– Retirar y escurrir en papel.

Las milaesas se pueden servir acompañadas por papas fritas, puré de papas, ensalada verde, ensalada de papas, morrones asados, papas al plomo, croquetas de papas, etc.

Esto es, lo que en Chile llamamos comunmente, Escalopas. Y Julia preparaba las mejores escalopas que Ernesto hubiese probado jamàs.

Ernesto estaba sordo, un pitido reemplazaba todo sonido ambiente, el agradable olor a polvora llenò el ire haciendole sentir poderoso y dio ràpidamente paso al olor a sangre y carne frescas, a interiores, a matadero.

Ernesto moviò el arma en direcciòn a los colegas de Rodrigo Perez, pero estos ya se habìan refugiado tras los mesones, los clientes habìan arrancado como perseguidos por la muerte.

Embriagado de alegria soltò una carcajada, y disparò sobre un transeunte, avanzò hacia los mesones y acribillò a los tenderos que quedaban, se quedò sin balas.

Busco entre los productos de la tienda y encontrò una cuerda de algodòn, habìan varias para elegir, pero no querìa morir con plastico alrededor de su cuello.

Escucho las sirenas a lo lejos, aùn tenia tiempo suficiente, los policias nunca se apuran cuando hay alguien armado y disparando como loco, esperaban llegar cuando el se hubiese ido de la tienda, seguramente pensaban que habìa entrado a robar. Y si, Ernesto habìa entrado a robar, habìa entrado a arrebatar el destino que le pertencia, su nombre aperecerìa en el diario de mañana.

Se subio a una silla y amarrò la cuerda, hizo un nudo corredizo y la puso alrededor del cuello, la poliocia habìa acordonado el area pero no se atrevian a entrar, le hablaban por altavoces para que tirara el arma y saliese sin hacer escandalo.

Ernesto querìa ver sunombre en el diario, no vivir en la carcel el resto de su vida. pateo el respaldo de la silla, la cuerda se tensò, su traquea se comprimiò, pero su cuello no se quebrò, la sensaciòn no le durò mucho, querìa vomitar, sacò la lengua todo lo que pudo pataleò por la desesperaciòn y la falta de aire hasta que una negrura provocada por la falta de aire lo envolviò por completo.

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