Escalada

Si un hombre busca en las cavidades del cielo

 

seguramente encontrara el cuerpo que desea

 

si busca entre los intersticios de la tierra

 

encontrara la mujer que lo haga enardecer

 

la naturaleza nunca muestra su forma real

 

pues el mundo es una ilusión

 

todo es un caos que parte en el útero del mundo

 

y termina en los brillos de una aurora boreal

 

si quisiera saborear las aguas mas puras

 

no seria sabio buscar donde otros ya han ido

 

sino buscar las zonas vírgenes del mundo

 

donde los ángeles no se han atrevido a anidar

 

el aullido del lobo estepario te despertara en la noche

 

y la oscuridad te abrazara para acunarte

 

los dorados rayos del amanecer te encandilarán

 

y no sabrás si tu aventura fue una farsa o mas real que lo real.

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El Guerrero del Desierto

Imagen

El Guerrero del Desierto

Pertenezco a una tribu en la que todos son nobles
Todos: Hombres y Caballos, Soy hijo de una tribu de héroes que aman apasionadamente el ruido de las armas; Leones jóvenes, orgullosos de su linaje y dignos de él.

Pertenezco a una tribu poseedora de literas de preciosas telas, llevadas por robustos camellos y que resguardan a las mujeres más nobles, a las delicadas bellezas, cuya mirada tiene la languidez de los ojos de la gacela.

Poesia Beduina (Extraxto de la revista Jeque #5)

Laca

Mario meditaba alegremente sobre las propiedades atmosféricas de su aerosol para el cabello, visualizaba el agujero en la capa de ozono sobre la antártica chilena y llegaba una y otra vez a la misma conclusión; Su peinado era más importante que las ovejas ciegas por la exposición a la radiación ultra violeta. Sus posibilidades de aparearse con una chica de buena contextura aumentaban considerablemente si asistía a los eventos sociales con el peinado adecuado, por lo tanto, Mario dedicaba por lo menos dos horas de su día a arreglar su cabello. Lo pintaba con colorantes naturales, para no matar la raíz y quedarse calvo en el futuro, lo masajeaba con cremas capilares, y bálsamos especiales, antes de aplicar la forma final, que siempre era congelada por una lata de laca extra rápida y extra resistente y extra destructora de la precaria unión de tres moléculas de oxígeno, selladas por un rayo cósmico. Dios tiene que haberse equivocado pensó finalmente Mario mientras se aplicaba el mejunje, se miraba nuevamente, y se volvía a mirar.

  

Sorrento.

Peresoso. Con la lengua pastosa y el cuerpo cortado. Patricio Garrido se levantó de la arena sacudiose la ropa y entrecerrando los ojos para que el sol no los hiriese.
Caminó por la arena revisandose los bolsillos. Estaba su billetera. Las llaves de la pieza que arrendaba y un par de monedas que no alcanzaban ni para una goma de mascar.
Su camisa blanca estaba manchada con vino. Y sus zapatos gastados se hundian en la arena a cada paso que daba fuera de la.playa. Las olas se despedian de él.con su cadencia rítmica cual.sirenas su sorrento sobre los marinos ingenuos.
Patricio ya no era ingenuo. Y caminaba hacia tierra firme con la.convicción de no volver a la.playa nunca más. No hasta poder recordar bien lo que habia sucedido la noche anterior. Averiguar que día era hoy. Y que hora. Porque aunque el frío de la madrugada lo había despertado no tenía claro cuanto tiempo había estado desaparecido. Si lo poco que recordaba era un sueño. Una pesadilla. Una alucinación por falta de sueño y la.ingesta desmedida de alcohol. O simplemente se estaba volviendo.completamente loco.