Trompadas

Elias jugaba afuera de su casa, entre los edificios cuadrados pintados con cal, viviendas sociales, construdas en la periferia de la ciudad, había tierra por todos lados, y materiales de construcción esparcidos por aquí y por allí.

Elias escarbaba la tierra, para construir un garage para su volkswagen escarabajo, y un auto de modelo indefinido, hecho de plástico.

Con un pedazo de madera hacía surcos en la tierra para construir caminos y carreteras para sus juguetes, utilizaba pequeños pedazos de basura o escombros para construir edificios y paisajes que serían incriblemente grandes para los pequeños seres que manejaban los vehículos.

El sol pegaba fuerte, y sus uñas estaban llenas de tierra, sus rodillas descubiertas estaban negras, pero él era el Dios de aquella ensoñación maravillosa en la cual pasaba los días deverano, olvidando la ausencia de su madre, la indiferencia de su padre, y la vioelncia de su madrastra.