Pureza

El padre de su marido era un hombre ilustre en su pueblo, recogía los frutos de una vida recta al servicio de su iglesia. A ella la habían adoptado como una más del clan, hija de la locura rescatda de sus padres, había crecido en la pureza de quienes han cruzado una tormenta y han sobrevivido. Junto a su esposo habían formado una familia joven y ejemplar.

Ahora yace en la cama de un motel, satisfecha. Acaricia mi cabello con ternura mientras descanso la cabeza en su vientre y compartimos un cigarro de marihuana. Por su recto se desliza mi semen mezclado con mierda y cae lentamente desde su ano aun palpitante y recien desvirgado. Un círculo dilatado que mancilla toda su historia.