Réquiem para un espejismo en el desierto.

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1.

Caminamos por la ciudad tomados de la mano, como dos niños de colegio, nos besamos en cada luz roja, y en el cerro, y frente a todos los cafés del mundo. Me mordiste, me miraste a los ojos y te refugiaste en mi pecho antes de bajarte del tren. Cuando te dije te amo, huiste diciendo que para ti no era importante.

2.

Quiero llevarte al mercado; donde los aromas de la albahaca y las flores frescas bailan con los colores del mango y los pámpanos verdes y violáceos. Te voy a mostrar donde venden zapallos huecos, y enseñar donde están las hojas de parra para hacer niños envueltos. Te voy a convertir en mi mujer, como mi abuelo a mi abuela.

3.

Quiero creer que no eres para mí, que cuando tomamos café turco y comimos dulces árabes estábamos cometiendo un error, y un error también fue besarnos bajo la lluvia de verano caminando por el los balcones de tierra, roca y almenas coloniales, un error haber escrito mi nombre tres veces y haber anotado al lado que venía con alguien más, pero la verdad es que si había alguien, una paloma me acompañaba.

4.

Abrió la ventana de su pieza y dejó salir a su gato. Se desperezó, fue a la cocina y bebió un vaso de leche fría. Cuando salió con su polerón negro y su mochila negra desde el lejano monte occitano de la flor, ya hacía calor. Cuando le dio el primer beso fue sutil y con veneno en los labios. Antes de bajarse en estación central mordió su pecho para extraer la ponzoña, pero ya era demasiado tarde.

5.

Olvidar es una arte al cual he dedicado mucho tiempo. Cierra tus ojos, yo cerraré los mios, y tu recuerdo no sera más. y tu rostro, tus caricias y tus besos se desdibujarán de mi recuerdo, como un Castillo en la orilla de la playa, cuyo destino es morir apenas sube la marea.