La Indiferencia de Dios.

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Novela, Editorial Forja, 256 Páginas .

La novela de Ignacio Fritz puede resumirse en la investigación de una atractiva detective que no envejece para descubrir quién o quienes asesinaron al hijo de su cliente por medio de un carro bomba.

Simple y bonito. Un policial. Cuya primera página te abofetéa y te deja sentado en la vereda de enfrente.

Fui al lanzamiento o presentación de la novela en la FILSA, pero habían evacuado toda la estación Mapocho porque había una fuga de gas que podía explotar en cualquier momento. La novela comienza con una explosión.

En el segundo intento la cosa resultó. Hablo MEL, la dueña de la editorial, Un fantasmólogo famosillo que no entendió el libro, Pablo Rumel y el propio Fritz con aire despreocupado y sin ánimo de vender nada. Me llevé el libro y lo dejé en una estantería. Lo tomé a las nueve de la noche para dormir y me golpeó una página sin puntuación. “Está loco” me dije “Este $%&*+# está loco” y me dormí. A las dos de la tarde del día siguiente había terminado la novela, que sí está puntuada. Las páginas sin puntuación son los interludios (No más de una página) en dónde un anticristo femenino habla desde el útero de su madre. Sí, una niña es el anticristo en esta novela.

Entremos en el tema; La novela se lee rápido, está bien escrita, tiene ritmo y una estructura sólida. Nada que envidiarle a cualquier obra extranjera. Aquí hay nivel internacional. (Todos sabemos que la mayoría de los escritores chilenos apenas escriben, la mayoría ni siquiera llegan a mediocres, son decididamente malos, intragables). Cumple con los cánones del género policial, los plots están bien compuestos y resueltos y la información va apareciendo de apoco, correctamente dosificada, permitiéndonos seguir la investigación sacando nuestras propias conclusiones sin perder el interés. Sobre esta estructura que funciona maravillosamente se hiergue la obra de Fritz. Año 2070, Chile, La Imperial, distopia, hombres lobos, vampiros, viajes en el tiempo, autos clásicos, novelas dentro de novelas, zombies, rituales satánicos, un poco de sexo, drogas y un empresario megalómano.

Fritz no se remilga, usa todo lo que le gusta, todo lo que está a su disposición para armar su antimundo, para invocar el Chile del 2070 y dárnoslo a leer, un futuro dónde la brecha entre lo real y los fantástico se va haciendo cada vez menos notoria, más y más delgada, hasta que ya no se distingue lo uno de lo otro y las tortugas de acuario hablan y los autos embrujados explotan y los fantasmas acuden a responder preguntas.

Es refrescante leer a un chileno que se despega de la corriente, que se atreve a ir más allá de lo políticamente correcto, y que por sobre todo, lo hace bien.

La Indiferencia de Dios, es una novela necesaria para despabilar el pacato y correctillo o bien undeground y chapucero mundo literario nacional. Junto a Fritz está Sergio Alejandro Amira y también Pablo Rumel. Exponentes de lo que yo llamaría Realismo Mágico Postmoderno, Post Dictadira o Post Chicago Boys. Una Vanguardia Real Fantástica Pulp. En la cual la magia latinoamericana ha muerto a manos de los golpes de estado orquestados por el imperio del capital y que ha sumido todo a su alrededor en la mediocridad de la democracia de los ignorantes y los superfluos. Si hay una vanguardia en Chile, la componen estos tres.

Ésta es una literatura postapocalíptica, literatura autodenominada basura, pero que sin embargo exuda cultura y conocimiento. Una literatura descreída y cruel. Sínica en un mundo hipócrita. La Indiferencia de Dios es para los que tienen los ojos abiertos y tienen los cojones de vivir en él sin autoengañarse con challa positiva.

Completamente recomendado.

 

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