Pequeña Luz

Dónde te escondiste pequeña luz solitaria
En qué ojos te derramaste
En qué miradas

Tus labios aun hacen eco en los míos
Y mi pasión hace temblar la tierra

Estaba desnudo frente a ti
Velando mis armas
Dispuesto a esperar eternamente
aferrado tan solo a una palabra.

La naturaleza del jugador es extraña y solitaria
Mostré mis cartas para entregarme
Como un borrego al matadero
Como un culpable a la horca.

Y aun en el patíbulo
Tu mirada era el descanso de mi alma.

Tres veces me he vuelto loco
Dos veces he vuelto de la muerte
Porque enamorarse es morir en vida

Qué es el amor sino una eterna promesa de sufrimiento
Qué es sino un juego de mentiras en que la verdad te lleva a la condena
Qué es sino la traición del espíritu
La esclavitud consentida

Durante años dormí en las puertas del infierno
Muchos quisieron despertarme
Los dioses me ofrecieron tesoros y un hado diferente
Afrodita me ofreció su cuerpo y las delicias de sus noches
Pero las cadenas que he forjado para cumplir mi condena son más fuertes.

Caminé por el Tártaro con la barbilla erguida
Sin esperanza, sin horizonte,
Bebiendo de las arenas ardientes
Arreando mi caravan perdida

Pero nada me preparó para el aliento de tu boca
Nada para el sutil efecto de tu voz
Nada para singularidad de tu rostro
Nada para el vacío de la espera insoportable y la duda.

Reducido a un ser bestial por tu retina
Puesto en el taburete de los acusados
Condenado por llevar fuego en mis entrañas
Por tener pezuñas en las patas

Comienzo mi exilio y mi olvido
Bebo mi cicuta
Empuño mi rostro
Y enfilo hacia el oriente.

He de olvidar mi estadía en los cielos
Volver al bosque donde pertenezco
Donde los sátiros como yo
Encuentran consuelo en las ninfas y se revuelcan en la oscuridad.

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Piccolo

Fue una palabra rutilante
la que te dejó caer en sus piernas
abrazar sus brazos
mirar sus miradas

Tal vez su piel
un toque sereno
un tacto lleno de palabras

O simplemente el viento
que como una hoja seca
se llevó tu rostro
y me dejó la nada

Fue su mirada
sus ojos profundos y distantes
el color de sus labios
y sus milesde glorias en las tuyas

Fue también su voz
hilando las palabras como un dios
contaminando el mundo
con su opereta celestial y cotidiana

llenando tu vientre de esperanza
y un pequeño astro que se mueve entre la gente.